El Buzón Azul: Coincidencias
Un sin numero de ideas pasan por mi mente cuando leo acerca de las coincidencias de la vida.
De hecho tengo recuerdos tan inverosímiles que si los trato de razonar no entran en ninguna lógica de tiempo y circunstancia. Y sin embargo cada una de ellas ha marcado mi vida, y mejor dicho no me parece correcto el usar la palabra marcado, por que más bien la han construido.
Es así como en este punto de la vida no se si el mundo gira para que estas coincidencias pasen o mas bien uno gira y las coincidencias suceden. Si hace algunos meses hubiese escrito esto, tendría la certeza de que era lo primero. Pero ahora no se… no estoy segura y por ello me es tan difícil escribir al respecto, porque lo que yo creía no ha sido tan cierto.
Al menos en este punto no lo creo, me parece que los momento si que se van hilando a parir de esta chispa que surge cuando uno menos lo espera, pero creo también que uno mismo, una vez que tiene el nudo original de allí va tejiendo, vas construyendo y decidiendo, por que también puedes dejarlos pasar o también puedes seguir empleando este hilo de lana grueso de color naranja, en sus distintas tonalidades, de ese que usan para tejer los tapetes de Oaxaca que me gustan tanto y terminar la obra que puede durar toda la vida y que no se termina hasta que uno deja de existir.
A esto algunos le llaman necedad, a mi la verdad es que me gusta pensarlo en que trabajas por lo que quieres.
Hoy mismo, como veo mi vida es a partir de mi necedad, que puede llegara ser tan negra y profunda, hablando de mis demonios autodestructivos, como puede ser la que me lleve a otro sitio y que incluso venza estos mismos demonios y saque lo mejor de mi.
De que sirve que existan coincidencias si uno no las asimila, las vive, las desmenuza y te transforman, para incluso compartir de mejor manera este mundo lleno de variables que valen la pena. Incluso en aquellos cursos de fotografía donde creías haber aprendido todo del tema.
Últimamente he estado viendo fotos que te llevan a tiempos donde uno no se reconoce, quizá por la inconciencia, quizá por las vivencias, quizá por que uno ya es otro y ha asimilado los cambio de ese tiempo . Entonces uno trata de ver en la mirada que tenias en ese momento y reconocer a esa persona, lo que pensaba, lo que sentía, pero resulta que a veces no te logras reconocer y en otra logras ver un pequeño destello que te hace pensar que aun tienes algo que te es valioso y constante. Lo que yo veo es la necedad y a estas alturas del texto me gustaría llamarlo tenacidad por descubrir, y así seguir tejiendo esta secuencia de nudos, de puntos, que si bien lo podríamos definir como la línea de la vida, no significa que sean recta y entonces cabe recordar los rizomas de la vida.
domingo, 12 de abril de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)