Hace un par de días leí una frase de un tipo que decía. “la vida nos ofrece, de improviso, diálogos imposibles aunque de alcances primorosos”
A veces, vas pedaleando en bicicleta sobre insurgentes y en un atardecer por demás citadino, el sol se cuela entre unas nubes que no se deciden por iniciar la lluvia.
A veces, resulta que más que aire, quieres echarle gasolina a la bicicleta para dejar de pedalear.
A veces caminas por algún lugar sin encontrar una buena salida y de una u otra forma, decides que es mejor saltarse una pequeña barda con dos de las personas más importantes que tienes en ese momento.
A veces estás trabajando en tu casa y un pequeño colibrí perdido se mete por la ventana para robar un poco de néctar de un par de nochebuenas de florecimiento tardío. Y aún así se sale sin antes pararse sobre el borde y te voltea a ver como creando una comunicación sólo entre los dos.
A veces una cerveza con clamato te puede dar un mejor respiro
O una charla sobre el fin del mundo comiendo pollo frito y camarones, te puede dar una extraña tranquilidad que buscabas sin querer. O te hace pensar más allá de sólo la pregunta que se plantea.
p.s.
Por cierto, en promedio de la C.U. a la Condesa sobre insurgentes, son como 10 kilómetros
y medio recorrido por CU sin llegar hasta la zona cultural son 3 kilómetros.