martes, 7 de abril de 2009

Conspiraciones cósmicas

He estado pensando, qué sería leer un libro, desde cualquier hoja. Iniciar del centro hacia los extremos, leer solo frases y no hojas completas. De la cinco a la trescientos pasando por la cien y sin revisar cualquiera. Sin método, sin introducción, clímax y desenlace. Entonces, una recopilación de las más exquisitas frases. ¿El libro seguiría diciendo lo mismo?¿Seguiríamos reinterpretando lo mismo?¿ El sentido y origen seria el mismo? Todo lo mismo ¿Seria?.

Sera que siempre llegamos al mismo punto, aunque el método aplicado sea diferente ( el orden de los factores no altera el resultado). Una caricia es siempre es una caricia, aunque le cambiemos el nombre una rosa seguirá siendo una rosa”. Qué pasaría si leyéramos el Rizoma solo entre frases, como si cada una “conecta un punto cualquiera con otro punto cualquiera”.

Conectemos a hora la vida y la muerte, dudas iníciales y perfectas. Posiblemente antagónicas o paradójicas, pero sea lo que sean, cuestionamientos constantes del hombre. Inmersas en el caldo de las papas, en el café con sabor a ventana” o en los cumpleaños donde caen tenis de los arboles. Sin duda (o debo corregir) con dudas, andamos -deambulando por el mundo como bacterias- . Coincidiendo o des-coincidiendo, conectando o des-conectando, positivos o negativos, día o noche, amor u odio y por reiterar el punto, vida o muerte.

Entonces si pudieras suponer algo de lo desconocido, la vida como aquel libro en el qué estado pensando, él que leemos entre frases, debido a que solo tenemos en las manos –hojas de arena- de las cuales apenas recordamos algunas del prefacio, donde apenas sabemos leer y vamos leyendo poco a poco como se van escribiendo. Aventurado seria pensar en el destino y menos divertido si creyéramos que ya está escrito en algún lugar. Volvemos entonces a las preguntas iníciales, del significado, de la reinterpretación, del sentido y el origen.

Pero si tuviéramos estas respuestas como notas a pie de página, perderíamos el valor de la caricia que se potencializa, cuando hacemos a amor con amor, cuando respiramos en cada respiración, cuando una nota se vuelve sonido y vacio. Entonces las respuestas no son las importantes, porque la escasez aumenta su valor (como en nuestro sistema monetario).

A mí me gusta más pensar (pero ese soy yo) que lo importante esta en las -preguntas correctas-. Si discutimos de las coincidencias, de aquellas personas que nos vamos encontrando, para toda la vida o tan solo para un segundo.

Seria mas esquizofrénico… iría desmenuzando poco a poco, cada poro y cada átomo, cada segundo, deteniendo cada paso del viento, cada de letra del “Q-u-e… h-a- c-e-s.“ el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados” que puede emanar de los cursos de fotografía. De tendría el sol en el preciso rayo, que ilumina su rostro y da entonces la posibilidad del enamoramiento, y pensaría porque no, en el lado oscuro de la luna. Y en todo lo que no vemos, así en sus padres y en los míos. Mis demonios y los suyos. Si sabrá volar? O yo podre volar?. Entonces escucharía la ciudad, con sus respiraciones de automóviles, vería los edificios de colores, que materializan una sociedad, donde ella y yo estamos inmersos, pero inmersos en un metro cuadrado de concreto como piso, que es parte de mas piso, de una casa, que se convierte en una manzana, que se convierte en una delegación… y poco a poco en una ciudad…. Así y así poco a poco en un país, en continente, en planeta. Y no cabe decirlo más, este planeta... que gira “y sin embargo se mueve” en un sentido y en otro, alrededor de otros planetas y por supuesto nuevamente del sol… ese solo al que le detuvimos un rayo… para apreciar su rostro. Sin respiran sin puntos y apartes… pensaría en todo esto, tan solo en un segundo, que se detuvo cuando conocemos a cualquier persona en la vida. “hay que morir como se vive entonces, esas personas se vuelven cuestionamientos, la duda sumergida en más dudas. Cambiaria su cara por un signo de interrogación constante, reflejando mi rostro lleno de interrogaciones… y de nuevo pensaría en las preguntas correctas… que se van apareciendo en este libro que leemos entre frases sin el orden lógico que nos han enseñado a pensar… y como cada punto se conecta con cada punto. Como cada caricia se vuelven tan diferentes, de rosas a rosas. Porque no sabemos si llegamos al mismo punto. Entonces en ese preciso instante de esta precisa vida no podría pensar en llamarlo coincidencias, no mi hermano… esto es más grave y ordenado, es quirúrgico y complejo... estas son conspiraciones cósmicas.

Una indispensable bibliografía.

Gracias a Shakespeare por la rosa, Deleuze y Guattari por el Rizoma, García Márquez por el olor a almendras y el sabor del café, Oliverio Girondo porque no perdona que no sepan volar, Galileo por tan tremenda terquedad, Octavio Paz por tan curioso laberinto.

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